“Entréguese de un modo especial a nuestro Amo, el Corazón de Jesús…”

Madre Catalina ecj.

Ser Esclava es…
Seguir más de cerca al Corazón de Jesús, entregarle toda nuestra vida al servicio de las personas que Él pone en nuestro camino por medio del carisma del Amor y la Reparación. Es querer imitar a Jesús, “el Siervo que obedece y sirve por amor” (Fil 2, 5-8).

¿Por qué yo no?

  • ¿Qué es la vocación? La vocación es ser llamada, invitada, convocada y atraída para descubrir el sueño de Dios en la propia vida.
  • ¿Y cómo descubrimos ese sueño? Por medio de la escucha atenta de Dios en su Palabra y en la oración, en los deseos y anhelos que nos habitan y nos impulsan a más.
  • ¿Cómo sé si Dios me llama a ser esclava? Algo que te puede ayudar es el acompañamiento personal, buscando una persona con experiencia para confrontar lo que vas viviendo y sintiendo como signo de Dios en tu vida.

Dentro de este camino de discernimiento tenemos otras propuestas:

  • Misiones vocacionales
  • Ejercicios Espirituales
  • Galileas, que consisten en compartir una vez al mes la vida en una comunidad, para ir descubriendo si éste es el sueño que Dios tiene para vos.
¿Cómo es nuestra formación?

a) Postulantado: esta es la primera etapa de nuestra formación.

Es el tiempo de preparación al noviciado donde comenzamos nuestra formación para la vida religiosa. Es un tiempo de crecimiento, de autoconocimiento y formación humana, donde vamos haciendo experiencia de la vida comunitaria y apostólica.

b) Noviciado: son dos años donde aprendemos el modo de vida de una esclava; donde estudiamos nuestras Constituciones, profundizamos en el Carisma y en el significado de los votos de pobreza, castidad y obediencia. 

Un tiempo de interioridad y de oración para ahondar en el vínculo con Jesús que nos llama y nos ama como somos.

c) Juniorado: es el tiempo de los votos temporales, donde nos comprometemos a vivir la castidad, pobreza y obediencia por un año. Este compromiso lo vamos renovando cada año hasta ser admitidas a la profesión perpetua.

Buscamos integrar progresivamente la vida de oración, el apostolado, el estudio y la vida fraterna en comunidad.

d) Profesión Perpetua: finalizado el juniorado nos consagrarnos a Dios para siempre. Damos un sí para toda la vida. Es como decir que toda nuestra vida tiene un dueño: Jesús. Para la Esclava el dueño es el Amo, como solía llamarlo Madre Catalina.