“Volver a transitar la escuela del Corazón de Jesús”
En este mes donde nos detenemos a celebrar y a agradecer a las personas que son protagonistas de la vida en nuestras comunidades educativas, queremos invitarlos a volver a entrar en la escuela del Corazón del Señor, nuestro Maestro. La invitación es a contemplar disponiendo todos nuestros sentidos para estar cada uno, como nos proponía San Ignacio “como si presente me hallase”, en la escena del Evangelio que hoy nos inspira: repitamos las palabras de Jesús al modo de un susurro que quiere ir directo a nuestro interior:
“Vengan a mí … y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón” Mt 11, 28-30

Vengan a Mi: Nos hace bien volver interiormente a donde fuimos amados, porque de esas experiencias vivimos toda una vida. Dejemos que vuelva a resonar en nuestros corazones la invitación a estar cerca de Él. Nos puede ayudar recordar en detalle aquellos maestros memorables (Jackson, 2007) de nuestras propias trayectorias educativas, para corroborar cuánto bien nos hizo ser llamados por nuestro nombre, sentirnos valorados e invitados a estar más cerca aún, como si ese otro vislumbrara en nosotros la riqueza y potencial en nuestro interior. La invitación es entonces, a atrevernos a volver al Maestro de los maestros y aprender de Él.
Aprendan de Mi Corazón: Dispongámonos a sentarnos en las aulas del Corazón del Señor, es necesario dedicarnos ese tiempo para volver cada día a ser aprendices pequeños, que admiran y acogen lo que con amor es ofrecido. Recordemos aquella escena educativa por excelencia, donde descubrimos interiormente los sentidos de la vida, los hermanos y el mundo con una luz que integraba interiormente y también impulsaba a darle vida a esas ideas y sueños incipientes llenos de fuerza. Como en esas sillas de aquellas aulas, hoy volvemos a valorar el tiempo, el silencio, la reflexión, el ejercicio diario que conlleva el aprender. (Larrosa, 2023)
¿Qué nos enseña su Corazón?: En primer lugar, la mirada debe ser profunda para poder ver más allá de sus palabras y gestos: lo que su Corazón sentía, a qué lo movía y dónde lo impulsaba. Entremos en el itinerario de educar nuestra mirada para contemplar cómo vivía interiormente Jesús los vínculos; la oración; el dolor; el amor; la amistad; la enfermedad; el trabajo; los miedos y celos, etc. Animémonos a mirar con nuestro corazón, el Suyo. Jesús empieza su gran lección abriendo decididamente sus túnicas para mostrarnos su Corazón y animarnos a estar cerca, porque también Él tiene carne humana y sagrada, sabe de heridas abiertas, de fuego y amor del bueno, tiene en el centro una cruz que paradójicamente es su sostén, no se avergüenza de su vulnerabilidad, sino que la abraza y nos la muestra, para que también nosotros nos animemos a querernos como somos porque hay un Dios Padre que así nos hizo y hace maravillas con los pequeños que confían en Él. (Fares sj, 2025)
Somos Educadores Amados: ¡Ese es el Aprendizaje de nuestra vida! Volvamos cada día a hacer experiencia de la escuela del Corazón de Dios para poder educar desde esa “clase humildemente magistral”. Que nuestras presencias educativas broten de lo cultivado en la interioridad y podamos ser docentes expertos en una humanidad frágil que conoció internamente el amor con que Dios lo creó. Un docente que se sabe amado, aceptado, y que sigue experimentando que es valioso a los ojos de Dios puede mirar, amar y abrazar a quien se acerque para aprender o compartir la misión de educar. Somos fruto de esta Escuela del Amor de Dios, un amor diferente, que desafía los estándares de la sociedad, donde vale el más fuerte y que más alto llega. Somos portadores de un mensaje que muchos esperan y todos necesitamos: llevemos en nuestras vidas y miradas lo que hemos aprendido y recibido. Que podamos construir comunidades donde todos podamos crecer, caernos y volver a aprender, donde la vulnerabilidad no sea un problema ni vergüenza que ocultar, sino nuestra condición de hermanos y humanidad. Que nuestras propuestas educativas puedan priorizar lo esencial y ayudar a ver el corazón de las cosas, las personas y la historia. (Menendez, 2024) Que en nuestras escuelas optemos concretamente por privilegiar lo pequeño, frágil y más herido; valorando los procesos y celebrando los pequeños brotes con esperanza. Que las nuevas generaciones que nos son confiadas puedan vivir en nuestras aulas, patios, capillas y encuentros personales que es posible otro modo de amor y convivencia (Skliar, Carlos;Tellez, Magaldy, 2015), donde cada uno vale y juntos podemos construir el reino, donde todos tiene un lugar para crecer feliz y amados con ternura. (Santos Guerra, 2022)
Bibliografía de referencia
Fares sj, D. (2025). En el arca del Corazón. Diario espiritual. Córdoba: Ediciones del Instituto Thomas Falkner sj.
Jackson, P. (2007). Reflexiones acerca de estar en deuda con un antiguo maestro. En P. Jackson, Enseñanzas implicitas. Buenos Aires: Amorrortu.
Larrosa, J. (2023). Alma se tiene a veces. Ejercicios de retirada. Ciudad Autonoma de Buenos Aires: Noveduc.
Menendez, P. (2024). Educar para la vida. Buenos Aires: SigloXXI editores.
Santos Guerra, M. (2022). Educar el corazón. Los sentimientos en la escuela. Rosario: Homo Sapiens Ediciones.

Soy Esclava del Corazón de Jesús hace 30 años.
Me siento feliz y agradecida con la fidelidad de Dios en mi vida. Viví en comunidades misioneras y educadoras.
Hoy vivo en Villa Cura Brochero, a la que llamo con cariño y devoción “tierra santa”.






